4 mar. 2010


Tercer día: miércoles 3 de marzo

Sagrado Corazón: el alba del nuevo día y los feligreses de la parroquia San José de la Floresta, que estuvieron en vigilia toda la noche, despidieron la reliquia de Don Bosco que dirigió su rumbo hacia la parroquia misionera del Sagrado Corazón. Unos kilómetros antes de la llegada, una caravana de movilidades escoltó el camión que transporta los restos y lo acompañó hasta el pueblo. Una vez llegada ahí, la urna fue recibida por las autoridades locales, los alumnos de los colegios de la zona, y una multitud de personas, algunas llegadas desde comunidades alejadas para poder ver y tocar al Santo. Luego fueron presentados algunos números musicales con bailes típicos de la región, varias personas tomaron la palabra para saludar agradecer y dar su sentido testimonio sobre esta visita.
La solemne eucaristía fue celebrada en medio de la plaza principal, al lado de la estatua del Hno. Pacífico Feletti, fundador y pastor de este pueblo. La presidió el director y párroco, P. Pedro Nishizawa y le acompañaron los sacerdotes de la comunidad religiosa. Después continuaron los saludos y discursos para concluir con la veneración personal de la reliquia hecha con profunda fe y devoción por parte de todos.


Portachuelo: pasado el mediodía Don Bosco pisó suelo portachueleño. La juventud de esta hermosa población oriental lo recibió a la entrada del pueblo, donde hay una imagen del Cristo Redentor. Desde allí, en solemne procesión, fue llevado hasta el coliseo del colegio en donde se tuvieron las manifestaciones de devoción y cariño para con el Padre y Maestro de la Juventud. Se realizó una celebración de la Palabra presidida por el P. Edwin Céspedes, director de la obra. Se vivió realmente un gran ambiente de fiesta y compromiso de fe, al concluir la celebración se hicieron entrega de presentes: tres ramos de rosas rojas: acompañados de promesas, sueños y peticiones.













Buen Retiro:
cerca de las cinco y media de la tarde, después de un viaje dificultoso por una carretera secundaria, debido al bloqueo de caminos, la procesión se adentró en el territorio de la parroquia San Carlos de Yapacaní. El recibimiento fue emocionante pues los cantos y gritos de los niños y jóvenes, junto con la caravana de motocicletas que escoltaron al camión, crearon un escenario de alegría y entusiasmo. Después de la llegada a la plaza del pueblo, en procesión, todos se dirigieron primero a la cancha, en donde fue recibida por las autoridades locales y toda la población, y posteriormente llegó al templo del Divino Niño donde se celebró una solemne eucaristía. “Realmente él soñó conmigo” fue el lema que se fue repitiendo y que se reflejaba en la forma en que las personas veneraban y recibían al Santo tan anhelado. 

San Carlos: nueve de la noche fue la hora de la llegada a la parroquia salesiana. Como no podía ser de otra manera, el recibimiento fue también en este caso, cariñoso y emotivo. Bandas, fuego artificiales, escolta de jinetes a caballo, los jóvenes del “animacanto” y una orquesta sinfónica acogieron festivamente a Don Bosco, en esta región en la que los salesianos ejercen desde hace más de treinta años una proficua labor misionera, evangelizadora y de promoción humana.

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